La respuesta corta
Bali es, en general, un destino seguro y los delitos violentos contra turistas son raros, pero los peligros de verdad son de lo más corriente: accidentes de scooter, un puñado de estafas con el dinero, corrientes de resaca y hurtos. La mayoría de los viajes transcurren sin problemas si conduces con cuidado, cuentas tu dinero y nadas donde hay vigilancia. Guarda el número de emergencias local, 112, en el móvil antes de aterrizar. Toma el resto de esta guía como una lista breve de lo que de verdad sale mal, no como un motivo para quedarte en casa.
La carretera es el peligro real
El mayor riesgo en Bali es la carretera, no la delincuencia: los accidentes de ciclomotor y moto hieren y matan a visitantes cada año, y la disciplina al volante es mala. Si alquilas un scooter, ponte un casco en condiciones siempre y lleva tanto un permiso de moto válido como un permiso de conducir internacional. Conducir sin ellos puede anular tu seguro de viaje y acarrearte multas de la policía. No conduzcas nunca después de beber, ve despacio en carreteras mojadas o sin luz, y olvídate del scooter si no has conducido uno nunca. Un coche de Grab o Gojek cuesta poco y elimina el riesgo.
Estafas de dinero, taxis y templos
La mayoría de las estafas en Bali giran en torno al dinero, no a la fuerza, y un poco de desconfianza las derrota todas. Cambia efectivo solo en oficinas con licencia y cuenta cada billete tú mismo, porque en el clásico juego de manos el empleado escamotea un billete mientras te entrega el fajo. Ignora a los captadores que dicen que hoy un templo está cerrado y te desvían a una tienda o a un sitio más caro. En el aeropuerto y en la calle, las tarifas de taxi pactadas se disparan, así que un trayecto de Grab o Gojek con taxímetro suele salir más barato y claro. Usa cajeros bancarios y revisa la ranura de la tarjeta por si hay dispositivos de skimming antes de meter la tarjeta.
Monos, agua y tus pertenencias
Vigila tus pertenencias cerca de los monos, en el oleaje y en un scooter aparcado. Los monos del Uluwatu Temple y del Ubud Monkey Forest arrebatan móviles, gafas de sol y bolsos, así que sujeta bien los objetos de valor o déjalos en el alojamiento. Algunas playas tienen fuertes corrientes de resaca y no tienen socorristas, así que pregunta en la zona, nada entre las banderas donde las haya y quédate fuera si el agua se ve movida. El hurto es oportunista: los bolsos dejados en las cestas del scooter los agarran motoristas al pasar, así que lleva el bolso en el lado de la carretera de tu cuerpo y nada suelto a la vista.
Bebidas, drogas y la ley
Tómate en serio la seguridad con las bebidas y las leyes antidroga de Indonesia, porque ambas tienen consecuencias reales. Se han denunciado casos de bebidas adulteradas en Bali, Lombok y las islas Gili, así que mira cómo preparan tu copa, no la dejes nunca sin vigilancia y desconfía de los licores muy baratos, que pueden conllevar riesgo de intoxicación por metanol. Las penas por drogas son severas e incluyen largas condenas de cárcel. Algunos medicamentos también están restringidos: los comprimidos para el resfriado con pseudoefedrina y la codeína están controlados, y el cannabis y los productos con CBD están totalmente prohibidos, así que lleva las recetas y comprueba cualquier cosa poco común antes de volar.
Si algo sale mal
Ante cualquier emergencia, llama al 112, el número nacional que llega a policía, ambulancia y bomberos, y pide la policía turística para robos o disputas. Apunta la dirección de tu alojamiento y el contacto de tu embajada, y lee un aviso oficial antes de ir: el gobierno británico mantiene uno actualizado en UK FCDO Indonesia travel advice. Unos datos móviles fiables forman parte, sin ruido, de tu seguridad aquí: una eSIM de Goodbars que funcione te permite llamar a un Grab en vez de a un taxi de calle sin luz, situar la clínica más cercana en el mapa y pedir ayuda sin ir a la caza de cobertura.






