Animales salvajes, no una granja escuela
Los monos que encuentras en los lugares famosos de Bali son macacos de cola larga salvajes, no atracciones mansas, y tratarlos como fauna salvaje es todo el truco para una buena visita. Los verás en el Ubud Monkey Forest, alrededor del Uluwatu Temple en los acantilados del sur, y en Sangeh, al norte de Ubud. Están acostumbrados a la gente y no tienen ningún miedo, lo que parece tierno hasta que uno te revuelve el bolso. Son rápidos, trabajan en grupo y han aprendido exactamente qué llevan los turistas. Disfruta observándolos, mantén las distancias y recuerda que todo se reduce a no tentarlos.
Se llevarán tus cosas
Da por hecho que todo lo que esté suelto, brille o se pueda comer es blanco fácil, porque los monos agarran de forma habitual móviles, gafas de sol, gorras, botellas de agua y bolsos. Lo más seguro es llevar lo menos posible a estos lugares. Deja las joyas sueltas y la correa colgante de la cámara, mantén el móvil guardado y con cremallera en vez de en la mano para las fotos, y sujeta gafas y gorras en lugar de llevarlas puestas donde los monos son más descarados. Un bolso que cierra del todo y va en la parte delantera del cuerpo es mucho más difícil de asaltar que una bolsa abierta o un bolsillo trasero. Si odiarías perderlo, no lo lleves.
Nunca lleves comida
La comida es, con diferencia, el mayor motivo por el que los monos pasan de curiosos a insistentes, así que no lleves aperitivos, bebidas ni bolsas de plástico a estas zonas. Los monos asocian las bolsas y botellas que crujen con una comida, y un aperitivo a la vista puede traerte varios de golpe. Incluso un envoltorio vacío en un bolsillo merece un zarpazo a sus ojos. Compra tu bebida y come después, fuera del recinto, y mantén las bolsas fuera de la vista. Darles de comer tú mismo, por amistoso que parezca, enseña el descaro que lleva a mordeduras y robos para el siguiente visitante, así que que nadie les dé de comer.
Lee sus señales
Cómo te comportas importa, así que no hagas contacto visual directo, no sonrías enseñando los dientes y no los agobies ni los acorrales. Una sonrisa humana amplia muestra los dientes, y para un macaco los dientes al descubierto son una amenaza más que un saludo, así que una sonrisa amistosa puede malinterpretarse. Mirar fijamente a uno también se lee como un desafío. Mantén movimientos tranquilos y pausados, dales espacio para pasar, y nunca te metas entre una madre y su cría o entre dos animales que riñen. Si uno se te sube, quédate quieto y en calma en vez de darle manotazos, y deja que pierda el interés.
Si un mono te arrebata algo
Si un mono se lleva tu móvil o tus gafas, no lo persigas ni pelees con él, porque los animales de los templos suelen retener los objetos hasta que se cambian por comida. Este comportamiento de rescate es muy conocido sobre todo en Uluwatu, donde el personal está acostumbrado. El paso tranquilo es buscar a un miembro del personal, que suele saber propiciar un intercambio y recuperar tu objeto sin que nadie salga herido. Perseguir a un mono, recuperarlo a la fuerza o intentar acorralarlo es como ocurren las mordeduras y los arañazos. Perder unas gafas baratas es mejor que una herida, así que deja que lo gestionen quienes lo hacen a diario.
La nota sobre la rabia y otra fauna
Tómate en serio cualquier mordedura o arañazo: lávalo a fondo con jabón y agua corriente durante varios minutos y busca atención médica de inmediato, por la rabia. Esto vale para monos, perros callejeros y otros animales por todo Bali, y se mantiene aunque la herida parezca leve. Más allá de los monos, mantente bien lejos de los perros callejeros, no manipules geckos ni serpientes, y sacude los zapatos dejados fuera. Estar localizable ayuda si algo sale mal, ya que una conexión que funcione te deja buscar una clínica o pedir ayuda. Esto es información general, así que sigue el consejo de un médico para tu propia situación.






