La respuesta corta
Para un viaje normal a Japón, 10GB cubren de sobra una o dos semanas. Si trabajas en remoto, ves vídeo o te quedas más tiempo, 20GB es la opción segura, y 50GB es para compartir con el portátil o entre varios. La respuesta es una horquilla y no un número por culpa del wifi: el wifi de un hotel o un café, donde lo encuentres, puede absorber parte del consumo, pero se acaba en la puerta, así que tu eSIM te lleva en andenes, taxis y trayectos. Cuanto más consumo fuerte pase por wifi, donde lo tengas, más dura cualquier plan.
Qué gasta datos de verdad
Casi todo el mundo sobreestima lo ligero y subestima lo pesado. Cifras aproximadas por hora, que cambian con la calidad y la cobertura:
- Mapas y navegación: unos 5 a 20 MB por hora. Una semana entera navegando de estación en estación apenas roza el plan.
- Mensajería y llamadas de voz: menos de 30 MB por hora. Textos, notas de voz y llamadas cuestan casi nada en datos.
- Redes sociales: entre 500 MB y 1 GB por hora. Instagram y TikTok son los devoradores silenciosos por el vídeo automático.
- Videollamadas: unos 200 a 700 MB por hora. La llamada diaria a casa es lo que lleva de 10GB a 20GB a quien trabaja en remoto.
- Vídeo en streaming: de 1 a 3 GB por hora. El vídeo HD es con diferencia lo más pesado del móvil y es lo que llena un plan de 50GB.
Un día realista en Tokio
Imagina un día corriente: el mapa abierto para dar con la salida correcta en una estación que tiene decenas, los horarios del tren mirados dos veces, la cámara traduciendo una carta porque los menús a menudo no son bilingües aunque la señalización sí lo sea, unas fotos enviadas desde el cruce de Shibuya, una hora de scroll en el tren, una videollamada corta y mensajes todo el rato. Sin wifi, eso suma más o menos 1 a 1,5 GB. Mira un par de capítulos de noche con datos móviles en vez de wifi y lo duplicas. Una semana ligera o media aterriza sobre 5 a 8 GB, y un viaje más largo o intenso sube desde ahí.
Qué sube o baja el consumo en Japón
Un par de rasgos japoneses inclinan la balanza. La traducción es constante: los nombres de estación están romanizados y la señalización grande es bilingüe, pero los menús, las etiquetas y las máquinas expendedoras a menudo no, así que la cámara trabaja todo el día. El tren vive en el móvil: horarios, número de andén y saldo de la tarjeta IC están ahí, y entre medias el mapa abierto. Los trayectos largos en shinkansen son horas tranquilas en las que el scroll o una película descargada sustituyen al paisaje. En sentido contrario, el wifi de un hotel o un café, donde lo encuentres, puede cargar con el consumo fuerte, y si el streaming nocturno va por wifi y no por datos móviles, un plan de 10GB puede durar dos semanas.
Elegir el plan adecuado
Los tres planes encajan de forma sencilla. 10GB vale para un viaje normal de una o dos semanas. 20GB es la opción cómoda para trabajar en remoto, redes y vídeo, o una estancia larga. 50GB es para compartir con el portátil, ver vídeo sin pensarlo o repartir entre varios. Los tres duran 30 días y, si te quedas corto, compras una recarga en vez de empezar de cero, así que en la duda elige el pequeño. Goodbars vende una eSIM de Japón que instalas en casa y activas al aterrizar; funciona con NTT docomo, la mayor red móvil de Japón por número de contratos móviles, y nuestra página de cobertura de Japón muestra hasta dónde llega y qué miden las pruebas de velocidad independientes. Mira las tarifas para el detalle.
La única forma de estar seguro
Tus propios hábitos ganan a cualquier estimación, también a esta. Tu teléfono ya mide el consumo móvil en los ajustes: Datos móviles en iPhone y Red o uso de SIM en Android. Instala la eSIM antes de volar, actívala al aterrizar y mira la cifra tras dos días en Tokio, que suele ser la parte más intensa del viaje en mapas y traducción. Si gastas menos de lo que temías, tranquilo. Si no, tienes días de margen para recargar en vez de quedarte seco en un andén de Kansai. Es mucho mejor guía que cualquier tabla.






