Cómo es tsuyu de verdad
La temporada de lluvias japonesa, tsuyu, cubre casi todo el país de principios de junio a mediados de julio, y el retrato honesto es gris y húmedo, no anegado. La mayor parte de Honshu, Shikoku y Kyushu tiene clima subtropical húmedo con cuatro estaciones claras, así que este es el gozne pegajoso entre la primavera y un verano caluroso. La lluvia llega tanto en tandas largas y suaves como en chaparrones, y lo que la gente recuerda es la humedad. Hokkaido, de clima continental, es la escapada habitual, y las islas Ryukyu siguen su propio ritmo subtropical. Los trenes funcionan, los templos abren y en cada esquina venden paraguas.
La ventaja: menos gente, un país más verde
Las semanas húmedas caen entre las dos temporadas que todo el mundo reserva, y ahí está el argumento entero para venir. El cerezo florece de mediados de marzo a abril y el color de otoño llega de finales de octubre a principios de diciembre, y Kioto es donde medio mundo quiere ver ambos, de ahí el consejo de reservar pronto y empezar al amanecer. En tsuyu esas mismas callejuelas se caminan, los jardines están en su punto más verde, el musgo y la piedra se ven como prometen las fotos, y te plantas ante una vista famosa sin cola. Con la chaqueta adecuada, el cambio sale a cuenta.
Días de lluvia en las ciudades
Las ciudades japonesas están hechas para esto, y una tarde de lluvia rara vez se pierde. El mercado Nishiki de Kioto es una galería cubierta estrecha de unos 400 m con cerca de 130 puestos de pescado, verduras, encurtidos y secos: por eso lo llaman la cocina de Kioto. El barrio chino de Yokohama, el mayor de Japón con unos 250 comercios y restaurantes chinos o de temática china, da para un día entero desde Tokio. Suma las plantas de comida en los sótanos de los grandes almacenes, las calles comerciales cubiertas, los museos, un ramen de máquina de tickets y las infinitas tiendas de conveniencia, y el día se llena solo. Consulta los horarios antes de salir.
La lluvia es tiempo de onsen
Agua caliente al aire libre bajo la lluvia es uno de los mejores motivos para venir en un mes húmedo. Hakone, ciudad termal de Kanagawa, es la escapada clásica desde Tokio: aguas termales a la vista del monte Fuji los días en que se deja ver, y el lago Ashi y el santuario de Hakone cuando no. Nikko, al norte de Tokio, combina sus santuarios con termas propias. La etiqueta es fija y conviene saberla antes: te bañas desnudo, los baños están separados por sexo, te lavas a fondo antes de entrar y la toalla pequeña se queda fuera del agua. Muchos baños no admiten tatuajes, así que pregunta o reserva un baño privado.
Gion Matsuri, la fiesta en pleno mes húmedo
Julio, el tramo más húmedo del calendario, es también el mes en que Kioto celebra el Gion Matsuri, una de las mayores fiestas de Japón. Ocupa todo el mes alrededor del santuario Yasaka, en el barrio de Gion, y es célebre sobre todo por sus dos desfiles de carrozas Yamaboko Junko, el 17 y el 24 de julio. Las tardes previas, las noches yoiyama, cierran el centro al tráfico, lo llenan de puestos de comida y abren el zaguán de algunas casas antiguas para que las familias muestren sus reliquias. Cuenta con calor, humedad y gentío a la vez, reserva pronto y asume la lluvia como parte del cuadro.
Tifones, equipaje y conexión
Tsuyu y la temporada de tifones son dos cosas distintas, y la segunda merece más respeto. Los tifones cruzan las islas de junio a diciembre, con el pico de julio a septiembre, y agosto es además el mes que conviene saltarse si el calor te molesta: la máxima diaria en Tokio supera de media los 31°C. En un día de tormenta, sigue los avisos de la agencia meteorológica japonesa en el móvil y consulta a tu operador ferroviario antes de salir, no después. Lleva chubasquero ligero, un paraguas pequeño que puedas reponer en cualquier sitio y zapatos que sequen. Mantén el teléfono en marcha: Goodbars vende una eSIM de Japón que instalas en casa y activas al aterrizar; funciona con NTT docomo, la mayor red móvil de Japón por número de contratos móviles, y nuestra página de cobertura de Japón muestra hasta dónde llega y qué miden las pruebas de velocidad independientes.






